Silencio

Silencio

II Premio Nacional de Narrativa

Breve 

Villa de Madrid

2017

Finalista con Mención Honorífica

Mil veces paseé entre sus árboles caminando por sus senderos, aspirando el aire límpido y fragante,
pisando el crujiente ropaje desechado tras el estío, buscando el amparo de sus umbrías. Y mil veces creí
disfrutar de su silencio, testigo mudo de mis pasos, de mis horas, de mis pensamientos.

Hoy he vuelto allí. Los rescoldos ya hace tiempo que se apagaron y el aire vuelve a ser límpido, pero no
huele, no huele a nada. La alfombra de ceniza acalla mis pasos, que trazan de nuevo el camino. Del sol no
hay sombra que me alivie y que me acoja: todo es solana. El viento no encuentra en los esqueletos que
aún quedan en pie el instrumento con el que tocar su rumorosa melodía. No hay cantos y trinos: los
pájaros fueron los primeros en irse. Y donde yo creí, inconsciente, que había silencio, ahora sí, ahora hay
un silencio que aplasta, un silencio que sobrecoge, que intimida, que paraliza.

Hoy, demasiado tarde, me he dado cuenta: sin saberlo amaba su ruido.

He vuelto a casa. Ella ya hace tiempo que se fue. Mi llegada no encuentra unos pasos apresurados que
reciban, ni una voz que celebre, ni unos brazos que alivien y que acojan. De la cocina ya no llegan ni
fragores ni aromas. No huele a nada. No hay lugar para la sorpresa, para lo imprevisto. Tal como todo lo
dejé, así está. No están sus cantos ni tarareos: fue lo primero que noté al irse. Y donde yo creí,
inconsciente, que todo era trajín y alboroto, ahora solo hay silencio, un silencio que aplasta, un silencio
que sobrecoge, que intimida, que paraliza.

Amaba su ruido sin saberlo: me he dado cuenta hoy. Demasiado tarde.

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